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OREJA DE CERDO

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INGREDIENTES PRESENTACIÓN

 

  • Oreja de cerdo

  • Aceite

  • Pimentón

  • Perejil

  • Cebolla

  • Ajo

  • Orégano

  • Harina

  • Vinagre (opcional)

 

PREPARACIÓN

     Aunque hoy se pueden encontrar en el mercado ya cocidas y troceadas e incluso envasadas al vacío, si no es así, conviene armarse de paciencia y limpiarlas muy bien. Hay que quitar todos los pelos que pudieran tener, no resultan ni agradables ni vistosos.

    En una cazuela o mejor en una olla a presión se cuecen las orejas y, una vez cocidas, se cortan en trozos apropiados según el gusto. Se reserva el agua de la cocción.

    En una cazuela apropiada se echa un poco de aceite hasta cubrir el fondo y en ella se rehoga muy despacio la cebolla cortada en trocitos muy, muy pequeños. Cuando esté medio dorada se echa el ajo y el perejil también cortado muy pequeñito. Dorado todo se echa una cucharilla de harina y se dora también. Es con el fin de que la salsa quede un poco espesa y untuosa. Al final, con el fuego no muy alto se echa una cucharilla o dos de pimentón (picante o dulce o picante y dulce, según gustos) y se rehoga todo sin que se queme el pimentón.

   Hecho todo eso, se echan las orejas cortadas a la salsa, se revuelve y se vierte un poco de agua de la cocción hasta cubrir casi las orejas. De esa manera la salsa quedará más gelatinosa y menos líquida. Se deja cocer otros diez minutos para que se mezclen bien todos los sabores y opcionalmente se puede echar una cucharada de vinagre.

    Como ocurre con los callos es conveniente que piquen un poco, pero puede optarse por pimentón dulce, no hay inconveniente. Pero hay tres cosas que resultan muy convenientes a la hora de comer oreja de cerdo: una hogaza de buen pan, un pan con ojos, que sirva para untar la salsa. Un buen vino, un clarete prieto picudo fresquito para poder echar el trago un poco más largo. Y, por último, esto sí resulta realmente imprescindible, una buena compañía que sepa apreciar la comida y la conversación. Y... a disfrutar...

   En caso de no encontrar el vino apropiado o incluso el pan más adecuado, valga, pero si no has encontrado la compañía que te mereces, entonces procúrate esto primero y ya harás las orejas en otra ocasión.

   Salud y buen apetito.

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