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C

PATATAS MACHACADAS

AL "AJO RAJAO"

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INGREDIENTES PRESENTACIÓN

 

  • Patatas

  • Aceite

  • Sal

  • Pimentón

  • Ajo

  • Taquitos de jamón o de beicon

  • Laurel (opcional)

PREPARACIÓN

     Recuerdo ligeramente cómo hacía este plato mi abuela Ángeles Ugidos, cómo después de hacer lo que en Villademor llamamos el "ajo rajao" (el ajo frito en láminas, sin más), mi abuelo Eustaquio Centeno se comía las lonchas de ajo recién fritas. A mí, niño todavía, me parecía sorprendente y, ciertamente, no me parecía una cosa ni apetecible ni agradable.

    Con todo es evidente que este es un plato de tiempos de escasez, pero hoy, que vivimos unos tiempos de mercado pletórico, puede resultar tan apetitoso y acertado como los elaborados platos de la "nouvelle cuisine", dicho sea esto en sentido amplio. Recuperemos, pues, las viejas tradiciones sobre todo cuando son tan sanas y agradables como esta.


    Es sin duda uno de los platos más sencillos, más rápidos y más sanos que se pueden hacer para disfrutar de una buena cocina que sin dejar de ser tradicional y mediterránea siga siendo fácil y apetecible.

    Se cuecen las patatas en trozos grandes con un poco de sal. No es necesario nada más, quizá una hoja de laurel para quien la guste su sabor.

   Una vez cocidas se separan del fuego, se regula el agua para que no queden muy caldosas ni muy espesas. Y, sin dejar que se enfríen, en una sartén se sofríe un diente de ajo en lonchas y, una vez dorado, o se retira u opcionalmente, hay a quien le gusta encontrarlo, se puede echar a las patatas.

     En el aceite sobrante se sofríen ligeramente unos taquitos de jamón o de beicon y se vierten también a las patatas sin echar el aceite del sofrito, porque en ese aceite no muy caliente se echa una cucharadita de pimentón (dulce o/y picante al gusto) para inmediatamente verterlo sobre las patatas. Se remueve todo machacando ligeramente las patatas al gusto y ya se pueden servir.

   Y... a degustar uno de los platos aparentemente más pobre, porque realmente es muy barato, pero a la vez más rico. Se puede e incluso se debe acompañar, más que de un buen vaso de vino, de un vaso de vino bueno. Un vino de toro parece que le iría extraordinariamente bien, pero también un clarete prieto picudo, un ribera o, por qué no, un somontano.

Salud y buen apetito.

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