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GARBANZOS CON BACALAO Y ESPINACAS

(De mi tía Celi)

 

 

INGREDIENTES PRESENTACIÓN

 

  • Bacalao fino

  • Garbanzos (pedrosillano)

  • Cebolla

  • Laurel

  • Ajo

  • Aceite

  • Pimentón

  • Sal (rectificar sólo).

PREPARACIÓN

     El mejor garbanzo es quizá el de Fuentesaúco, que no es grande pero es mantecoso y poroso, coge bien la sustancia de aquello con lo que le cocinas. Así que entendemos que esa es la mejor opción pero podemos optar por cualquier otro que sepamos nosotros que nos gusta y queda bien.

     Se echan a remojo el día anterior en abundante agua.

    Se cuecen los garbanzos con abundante agua y con sal. En una olla rápida puede hacerse en veinte minutos perfectamente. Importante que no pierdan el hollejo. Hay que tener cuidado que no queden muy caldosos. Antes de nada se les puede quitar algo de caldo teniendo en cuenta el sofrito de aceite que vamos a añadir después y ese caldo se reserva por si quedasen muy espesos poder añadir al gusto.

   En una sartén primero se fríe el diente de ajo en rodajas, una ramita de perejil y las dos rebanadas de pan, se machacan bien en el mortero y se reservan. Después se hace el sofrito: se corta al cebolla muy fina y se pocha lentamente. Cuando esté bien pochadita y doradita se echa una cucharadita de harina o menos y se sofríe. Es para que el caldo quede un poco más gordito. En vez de eso también se pueden machacar unos cuantos garbanzos. Sin mucha dilación se echa una cucharadita también de pimentón  (dulce-picante al gusto) e inmediatamente, esto es importante, sin dejar que se queme se echa el tomate pelado y troceado también muy, muy pequeño o triturado y se añade al sofrito. Se sofríe bien hasta que esté todo bien reducido. Cuando esté todo bien se echa lo que hemos machacado en el mortero y también más aceite en razón de la cantidad de garbanzos que hayamos hecho. Se vierte también toda el agua reservada de los garbanzos si vemos que va a ser necesario. Opcionalmente se puede pasar por la batidora si a alguien no le gustase encontrar los trocitos de cebolla, pero es preferible no hacerlo. También hay que aprender a comer para poder disfrutar de la comida.

    Todo ello se echa en los garbanzos. Se revuelve, se da un hervor y en el último momento se echan los trozos del bacalao de tal modo que no sean muy grandes, que al menos quepan bien en una cuchara junto con garbanzos, esa puede ser la medida. En tres minutos se retiran del fuego y se dejan reposar diez minutos o incluso un día entero. Cuando se emplate se puede espolvorear por encima un poco de perejil o de cebollino bien picado. Y a disfrutar de una comida sabrosa, no muy cara y muy sana.

    El vino puede ser un prieto picudo, por supuesto, pero también vale un verdejo, un albariño, un tinto o incluso agua. Por supuesto no nos olvidemos de cuidar tanto o más la compañía como la receta que acabamos de hacer. Salud y buen apetito

PREPARACIÓN (según receta de Tia Celi)

Se lava el bacalao para quitar la sal y junto con los garbanzos se ponen a remojo la noche antes. Se echan los garbanzos a la olla (se pueden hacer en la olla rápida), se añade agua hasta cubrirlos, una cucharada de pimentón dulce, una cebolla pequeña picada, tres dientes de ajo machacado en el mortero sin sal ni nada más. Se vierte todo a los garbanzos más un poco de aceite en crudo por encima al gusto. Una hoja de laurel. Aparte se cuece la espinaca, que puede ser congelada, durante diez minutos o un cuarto de hora. Se lava y se escurre para quitar el “verdín”. Se echan a los garbanzos, las espinacas y el bacalao, en trozos más o menos grandes o desmigado, eso al gusto, y se deja dar un hervor a todo ello. Rectificar de sal si fuese necesario.

   Esta es una receta asturiana pero bien podría ser de León, por eso no estaría mal acompañarlos con una buena sidra. Eso sí, el pan que no deje de ser de León. Sirva esto como homenaje a mi tía Celi, que me hacía este plato de vez en cuando con tanto gusto como cariño.

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