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DULCE DE HIGO

 

 

INGREDIENTES PRESENTACIÓN

 

  • Higos no muy maduros

  • Azúcar (la mitad de lo que pesen los higos, y si los higos estuviesen muy maduros se echa algo menos)

  • Gelatina alimentaria (opcional) no añade sabor pero sí hace que esté más unida y menos líquida.

PREPARACIÓN

Elección de los higos: no deben estar muy maduros porque si no soltarían mucha agua y habría que tenerlos cociendo más tiempo para que se evaporase esa agua, de ese modo la mermelada quedaría más oscura al quemarse más el azúcar y quedaría con otro sabor más fuerte.

Lo primero que hay que hacer es pesar la pota cuando está vacía. Se pelan los higos, no se lavan. No importa si quedan algunas pieles. No se trocean. Una vez pelados se pesa la pota con los higos y se resta el peso de la pota. Se ponen al fuego, muy bajo al principio porque no han soltado agua y se revuelve con una cuchara de madera de mango largo para que terminen rompiéndose y vayan soltado agua. Una vez se han roto y se han hecho una pasta se va subiendo el fuego y se cuecen y con la cuchara de madera se van estrujando contra las paredes de la pota. Al principio sueltan espuma que hay que ir retirando para un plato y reservando.

Cuando estén cocidos, no menos de media hora o cuarenta y cinco minutos, todo depende del agua que suelten, se vierte el azúcar encima y se revuelve bien y comprobaremos que sueltan más agua. Se dejan cocer una media hora más sin parar de revolver ni un momento porque si no ahora con el azúcar se pegan al fondo. Cuando veamos que queda una textura y un color apropiado se retira del fuego y se deja enfriar.

Opciones: Al espumar la cocción hemos quitado la mayor parte de las semillas. A quien le guste la mermelada así, así puede dejarla, pero si el higo tiene propiedades laxantes entre otras cosas es por la fibra y por la cantidad de semillitas no digeribles que tiene, por eso conviene echarlas en un colador fino lavarlas el grifo con intensidad y verter de nuevo a la mermelada. El aspecto es menos fino pero es más natural y mucho mejor para nuestro intestino.

Si la mermelada ha quedado poco espesa, sobre todo si los higos son muy maduros, en vez de seguir cociéndola, lo que haría que quedase más oscura y con un sabor más intenso a azúcar quemada, es aconsejable echar unas láminas de gelatina alimentaria, para que quede todo un poco más ligado y consistente. La gelatina no añade sabor en absoluto, es inodora e incolora.

Resulta ideal para untar en las galletas con mantequilla o la tostada del desayuno. Otra buena opción es verter una buena cantidad en una rebanada de pan de leña, idea para la merienda de los niños, de los mayores e incluso de los de mediana edad. Se puede incluso mezclar con yogur o con helado de nata. En caso de un ataque de gula incontrolado también vale tomarla directamente del frasco ¿por qué no?

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