C

RETABLO DEDICADO A

LA VIRGEN DEL ROSARIO

 

 

    El retablo de la Virgen del Rosario es también de estilo barroco churrigueresco y como el de San Juan Bautista es también del primer tercio del siglo XVIII aunque según los estudios hechos por D. Ramón Gutiérrez Álvarez (véase su libro, Villademor de la vega, Historia, cultura y arte, p. 156) fue mandado construir después de aquel. Concretamente fue encargado a mediados del siglo XVIII, en 1754. (vid. loc. cit.)

    El retablo tiene la ornamentación típica del barroco churrigueresco, con columnas salomónicas retorcidas, con una profusa ornamentación floral, emparrado, racimos y volutas doradas.

    En el ático desconozco qué imagen se representa si no es la de un ángel o similar. Al menos tiene alas.

    El cuerpo, como el retablo de la nave derecha, también está dividido en tres calles separadas por columnas barrocas y tres hornacinas. En la del centro se encuentra la Virgen del Rosario con el niño en brazos. Ya nadie se acuerda de aquellos largos rosarios a los que de niños estábamos obligados a asistir y por eso muchas veces distraídos o abstraídos en nuestros pensamientos más urgentes. Pero de vez en cuando, algunos al menos, pensamos en lo que allí se rezaba: ¿Qué sería eso, me pregunté alguna vez, de un misterio glorioso, doloroso o gozoso? ¿Cómo un misterio, incognoscible por definición, puede ser gozoso? Eso era para mi otro misterio. Me llamaban la atención esas expresiones que no entendía y me sorprendía por qué siempre la Virgen tenía que "rogar por nosotros", "los desterrados hijos de Eva" y librarnos de tanto enemigos, pero ¿acaso teníamos tantos enemigos? ¿Dónde estaban mis enemigos? Yo no tenía enemigos, o, si los tenía, no eran tan peligrosos como para invocar a la Virgen para que me librase de ellos, ni donde vivía era tampoco un valle de lágrimas, un valle sí, pero las lágrimas eran sobrevenidas por pequeños infortunios nada traumáticos o que pasaban pronto. Es curioso, pero, a pesar de todo, creo que aquellos rosarios daban más que pensar que los videojuegos a los que los niños actuales dedican las tardes no ya sólo de los domingos.

    A la izquierda de la Virgen está el apóstol San Simón y a la derecha San Cayetano (creo). Es curiosa la imagen hagiográfica de San Cayetano que llama la atención por su dedicación a los pobres, fue el creador de la orden regular de los Teatinos y del Monte di Pietà que, antes de convertirse en un banco, era una organización de beneficencia. Los caminos del Señor son inescrutables, los de los bancos también, lo curioso es que casi nunca coinciden cuando hablamos de beneficencia.

    Más singular, si cabe, es la imagen hagiográfica del Apóstol San Simón, al que Lucas le llama el Zelote, quizá como el propio Jesús, pues hay quien le ve también como un zelote o, al menos, como un simpatizante de los zelotes, es decir, de los celosos o integristas de la ley judía que luchaban contra el poder romano: "dad al Cesar lo que es del Cesar (el denario) y a Dios lo que es de Dios". Es decir, lo que es de Dios es Israel y, por lo tanto, no es del Cesar, por tanto hay que luchar, como él hizo, como un zelote, contra el poder opresor romano. En cualquier caso lo que está claro es que Jesucristo no era cristiano, y decir esto no es un simple oxímoron pues tiene pleno sentido. ¿Qué era entonces? Cristiano no, está claro, romano tampoco, Jesús, evidentemente, era judío. Pero eso no se aprende rezando el rosario frente a este retablo, ni siquiera aunque lo reces todos los días, sino, comenzando por leer con ojos de investigador o historiador más que de creyente el Nuevo Testamento y, sobre todo, los Evangelios Sinópticos. Ahí están la mayoría de las claves para poder dar algún sentido a todos estos retablos.

    El banco (la parte de abajo del retablo) tiene, como el retablo de la nave derecha, dos puertas y en el centro el sagrario y el altar.

<<< // >>>