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RETABLO DEDICADO A

LA VIRGEN DE LA PIEDAD

TAMBIÉN LLAMADO DE LA PURÍSIMA

 

 

    Se trata de un retablo del último tercio del siglo XVIII de estilo barroco, pero no churrigueresco como los retablos centrales.

    En el ático se encuentra una imagen de la Piedad, conocida como Nuestra Señora de la Quinta Angustia. ¿Cuál será la quinta angustia? Es más, ¿y la primera, la segunda, la tercera y la cuarta? Habrá que investigarlo en otra ocasión. D. Ramón Gutiérrez Álvarez mantiene en su libro (Villademor de la Vega, Historia, arte y cultura, p 157) que se trata de una imagen arcaizante que quizá pertenecería a la capilla del hospital, pero de esto último no da razones de por qué lo piensa así.

    En el cuerpo del retablo, en el centro, se encuentra la Purísima, o la Inmaculada Concepción. De niño siempre me llamó la atención su imagen, su indumentaria, su manto, su pelo y la devoción que algunas mujeres la profesaban. ¿Por qué esta mujer había sido Purísima? ¿Acaso no bastaba con ser pura? me preguntaba. Me parecía, además, una imagen propia de las apariciones marianas. De hecho, años después, comprendí por qué a quienes tienen apariciones marianas siempre se les aparece con una indumentaria similar (véanse los casos de Fátima o Lourdes). Es evidente que esas alucinaciones, que no simples ilusiones, sacan su repertorio imaginativo de las propias imágenes de los altares y no al revés, lo cual quiere decir mucho, a poco que se piense. La psicología científica explica, como vemos, en dos palabras no sólo la falsedad e imposibilidad de los milagros, sino el porqué los santones y demás alucinados visionarios sufren precisamente estas apariciones y no otras.

A la izquierda de la Virgen está la imagen de San Bernardo y a la derecha San Pedro de Alcántara. ¿Por qué esos santos y no otros? No lo sé.

Está adornado también con otras figuras, angelotes y conserva un dorado uniforme y nada deteriorado.

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