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VILLADEMOR: LAS FIESTAS

 

 

FIESTAS DE MARCADO CARÁCTER RELIGIOSO-METAFÍSICO

Carro triunfante en la procesión del día del SeñorCorro triunfante en la procesión del día del Señor.

    Es cierto que en Villademor, a pesar de la notable secularización de los últimos tiempos, casi todas las fiestas tienen un marcado carácter religioso y si no se tiene en cuenta este vínculo inicial no se puede entender nada de ellas. ¿Qué se podría entender si no de la fiesta principal, del Día del Señor, si no se tiene en cuenta su carácter religioso? Yo creo que nada, no podríamos entender ni siquiera el nombre. Veamos.

    EL SEÑOR: Es la fiesta mayor del pueblo, cae siempre en domingo y por eso, entre otras cosas, lo llamamos el día del Señor. El lunes, el día siguiente, lo llamamos el Señorico. La noche del sábado es costumbre hacer una verbena en la que se queman fuegos artificiales. Esta fiesta se celebra el domingo después del día del Corpus Christi (que es el jueves siguiente al octavo domingo a partir del Domingo de Resurrección) pero como ahora el Corpus ya no se celebra el jueves que le corresponde, pasa siempre para el domingo siguiente, entonces el Señor se corre un domingo más no al domingo que realmente le correspondería.

    El acto tradicional más destacable de ese día es la Procesión del Santísimo que recorre, si el cura no lo impide, prácticamente todo el pueblo llevando expuesta la Sagrada Forma en la custodia procesional que es trasladada sobre lo que llamamos el Carro Triunfante. Se trata de un carro tirado por un par de jóvenes que deberían ir dentro para que no se les viese y siendo guiados por las indicaciones manuales de quien lo conduce desde fuera. La custodia va en el centro del Carro en medio de cuatro columnas bajo una cúpula y se cree que el carro data del siglo XVII. Es costumbre que en la procesión los niños que han tomado ese año la primera comunión se vuelvan a vestir con su traje de gala y vayan tirando pétalos de rosa por todo el recorrido. Las calles también se engalanan sacando la bandera de España en los balcones y poniendo cada vecino en su portalada ramas de palera, sauce o chopo sobre las paredes y esparciendo por el suelo hojas y pétalos. Es esta indudablemente una fiesta de primavera.

    En la plaza se prepara un lugar apropiado para exponer a los niños nacidos ese año, ahora ya pocos o ninguno, para que al pasar la procesión los bendiga el sacerdote. Eso siempre me llamó la atención. ¿Por qué se hace eso? Es, sin duda, una buena pregunta: ¿Porque Jesús siempre tuvo presente a los niños? Es posible. ¿Porque son un ejemplo de inocencia? Es probable. ¿Por el supuesto poder taumatúrgico de la Hostia en la custodia que es Dios mismo presente? Es verosímil. ¡Qué sé yo! Quisiera proponer, no obstante, una respuesta radical, en el sentido de ir a la raíz de la pregunta: en el fondo, pienso yo, es porque se desea que nuestros hijos nos sobrevivan, y, así, que de alguna manera pervivamos en ellos. Que el acercamiento y exposición a lo divino les (nos) acerque lo más posible a la inmortalidad. Parece muy simple. El sueño ancestral y mítico de todo hombre. Incluso de los propios dioses, siempre empeñados contradictoriamente en engendrar en los mortales, pues es también el sueño de Tetis cuando quiso hacer inmortal a su hijo Aquiles sumergiéndolo en el río Estigia. Se trata, pues, de hacernos inmortales por acercamiento, contagio o exposición a lo divino. En el fondo es una forma de pensar mágica (J. G. Frazer), pero ¿hay algún deseo más primario y primitivo? ¿Hay algún deseo más humano?

     Durante la procesión el sacerdote va bajo el palio que sustentan las autoridades del ayuntamiento y siguen al Carro Triunfante y éste sigue a la cruz procesional de oro que va en primer lugar. Hasta los años sesenta también procesionaban (la Real Academia no ha reconocido este verbo pero debería reconocerlo porque es de uso común y está bien formado) junto al carro los danzantes, que acompañados de un "birria" que se hacía paso entre las gentes, bailaban al son de la dulzaina y el tambor y chocaban unos contra otros los palos que llevaban en las manos produciendo cierto ambiente marcial. Todo el conjunto está lleno de simbolismo y rememora o solemniza más si cabe la Iglesia militante, compuesta sólo de hombres, ¿de quién si no?, que únicamente pueden ver a Dios en la Hostia, y que conduce a la Iglesia Triunfante, que ya no ve a Dios a través de nada material, sino directamente. En resumidas cuentas, la procesión del Señor representa el triunfo del catolicismo por la eucaristía.

   Se me ocurre que es Antonio Palomino de Castro y Velasco quien mejor ha reflejado en el Coro de la iglesia de San Esteban de Salamanca esto que estamos comentado de nuestro Carro Triunfante. Allí se ve cómo la Fe, representada por una mujer con los ojos vendados, guía, curiosamente, a la conductora de un carro triunfante en el que un obispo (cómodamente sentado en él) lleva en sus manos la Sagrada Forma. El carro triunfante divide el espacio pictórico en tres franjas horizontales. Debajo del todo están los condenados y los herejes (uno echa sierpes por la boca), en medio está el propio carro triunfante que representa la Iglesia militante y sobre él está la Iglesia triunfante en cuyo centro está pintada la Trinidad. 

     Es curioso cómo ahora en la actualidad en nuestro propio pueblo sigue ocurriendo como en la antigüedad, en esta procesión se manifiesta claramente que no hay separación entre lo religioso y lo profano, entre lo eclesiástico y lo civil, entre la comunidad política y la comunidad de culto, entre culto y cultura, entre el Cristo Sacramentado y Cristo Rey. Estos son los misterios de la hostia, que en realidad no lo son tanto, porque ciertos aspectos de esta manifestación religiosa se pueden comparar, a mí al menos así me lo parece, con aquellas entradas triunfales celebradas en Roma cuando el ejército llegaba triunfante de una batalla y el general se dirigía al capitolio para purificarse él y su ejercito de los pecados de sangre y para rendir cuentas de las obligaciones contraídas con los dioses cuando partió. En esa marcha triunfal también había un carro triunfante y al general vencedor se le decía aquello de: "recuerda que sólo eres un hombre".

    Pero ¿no nos queda muy lejos Roma? ¿Acaso tiene algo que ver con las tradiciones de Villademor? Lo cierto es que aquello no está tan lejos como podríamos sospechar. Allí no había separación entre el poder civil y el religioso, entre las fiestas religiosas y las profanas. En Villademor parece que tampoco. Acaso no se toca siempre el himno de España en la procesión. ¿Por qué? Ya desde niño siempre me preguntaba por qué se tocaba el himno de España en una procesión religiosa. La procesión del Corpus de Toledo, mucho más famosa evidentemente que la de Villademor, no hace mucho (primavera del 2010), ha sido objeto de agrias polémicas políticas cuando a una ministra, de ideología ilustrada e iconoclasta pero poco cultivada en esto del culto y la tradición, se le ocurrió restringir la participación del ejército en la procesión y suprimir los honores militares a la iconografía religiosa. Es posible incluso que su incultura le hubiese hecho pensar que esta imbricación entre lo militar y el culto sea una costumbre franquista y por eso habría que erradicarla, pero eso no es así, esto ya proviene de le edad media, de la reconquista y la lucha de moros y cristianos o incluso más atrás, la cruz y la espada vienen cooperando desde Constantino. Seguramente de una forma si no inconsciente si al menos poco prudente, de repente nuestra ministra, muy ética ella seguramente, se le ocurrió pensar ¿qué hace un militar junto al Santísimo? En cualquier caso lo curioso no fue lo deshilvanado de los argumentos expuestos por la ministra, que ahora no nos interesa reproducir, sino el contraargumento que se adujo, que venía a decir que aquello era una tradición. Y es un argumento aparentemente débil, pero quizá no lo sea tanto porque si la separación entre los símbolos religiosos y los políticos la llevamos al extremo ¿qué hacemos (pongamos un ejemplo externo y más neutral) con la bandera del Reino Unido? Se trata en realidad de una superposición de cruces: la de San Jorge (bandera de Inglaterra), la de San Andrés (Escocia), y la de San Patricio (Irlanda). Pero no hace falta ir tan lejos, qué haríamos con la bandera de Asturias, o con el escudo de España en el que la corona tiene una cruz, todos esos símbolos y muchos más por supuesto, están plagados de símbolos religiosos. Incluso el propio escudo de Villademor tiene una corona, con una cruz, y las llaves del patrono del pueblo, que es un santo, por supuesto, las llaves de S. Pedro. No se puede renunciar a la historia de una manera tan fácil como pretendía nuestra brillante ministrilla. Claro que las intenciones de separación parecen provenir siempre del poder civil, no del religioso, siempre con aspiraciones, dicho exageradamente, cesaropapistas, o al menos de confluencia, concordancia y ayuda entre el poder civil (incluido el militar) y el eclesiástico, o para mejor decir, ayuda del poder civil al eclesiástico. Y este simbolismo, como no podía ser menos, también se trasluce en la procesión del Señor.

   La interpretación quizá sea más sencilla de lo que parece si la enfocamos desde un punto de vista histórico: porque si el Carro Triunfante representa a la Iglesia triunfante, el triunfo siempre es sobre alguien. ¿Y sobre quién triunfó la religión cristiana desde el punto de vista histórico al menos en estas tierras? ¿O es que la espada y la cruz no fueron siempre unidas? Los enemigos de Cristo (Rey) fueron los mismos que los de los reyes de León, sencillamente porque los reyes de León y después de España fueron siempre católicos, por eso los enemigos fueron siempre los sarracenos, los protestantes y los herejes. La mayor parte de la guerras de España, antes incluso de su propia formación, fueron guerras religiosas.

    En cualquier caso el triunfo ha de ser ostensible y ostentoso, el culto ha de ser público porque la victoria no es contra un enemigo individual ("inimicus" o ἐχθρός [ekhthrós] del que habla Jesús en los Evangelios y al que dice que hay que amar -"ἀγαπᾶτε τοὺς ἐχθροὺς" [agapâte toùs ekhthroùs] "Amarás a tu enemigo", Mt. 5, 45), sino contra un enemigo público ("hostes" o "πολέμιος" [polemios], al que no dice en ningún  momento que haya que amar). A pesar de las nuevas corrientes de ideología protestante que están invadiendo las conciencias españolas (que incluso en el caso de que sean ateas siguen pensando con esquemas católicos) seguramente los villademorenses que vivan con fe estas manifestaciones religiosas del Carro Triunfante, consideraban y consideran que la religión no puede ser algo que competa sólo a la conciencia individual, que es lo que se dice constantemente ahora. "La religión es algo que pertenece a la intimidad",  oímos decir siempre en los medios de comunicación. Sin embargo en la Procesión del Señor parece que Dios no es un fenómeno de conciencia, por eso el culto a Dios, es decir, la religión misma, ha de hacerse pública. Es más, para el creyente villademorense que participa en la Procesión del Señor, Dios deja de ser una entidad espiritual o metafísica para hacerse presente en la Hostia, que es una entidad material, ostensible, positiva, visible y tangible. Porque aquella Hostia que se expone en la custodia, que se procesiona por todo el pueblo, no es un símbolo de Cristo, es Cristo mismo. De hecho los fieles cuando van a comulgar han de apercibirse de que el sacerdote, cuando les deposita la Hostia en la boca, no dice: "este es el símbolo del cuerpo de Cristo". No, nada de eso, dice exactamente: "Cuerpo de Cristo", y el creyente dice: "amen", que en latín significa: "así sea".

    A decir verdad esta fiesta, que a mí siempre me había parecido una fiesta metafísica en realidad no lo es tanto, porque sus pretensiones son claramente materialistas, pues pretende jugar con la presencia del Cuerpo del mismo Dios transustanciado en la Hostia que se procesiona por las calles de Villademor. ¿Hay algo más materialista que eso? En el fondo el cristianismo es una religión materialista y no sólo por esta pretendida presencia del Cuerpo de Cristo en la Hostia, sino por multitud de creencias como la resurrección de los muertos, es decir, la resurrección de los propios cuerpos, y también por su constante alianza con el poder temporal. El cristianismo ha sido una religión triunfante no por sus ideas triunfalistas, eso sería idealismo, sino porque se ha sabido colocar junto al poder político mejor que otras religiones, y eso no sólo se ve en la procesión de Villademor donde el alcalde y el consistorio tienen un lugar privilegiado, sino que esto viene ya desde el origen del Cristianismo como religión oficial del Estado (Edicto de Milán-Constantino). No lo olvidemos, ese origen no se puede situar realmente en el Jesús histórico, éste era un judío, Jesús no era cristiano, sino a partir de Pablo de Tarso y más, si cabe, a partir de los emperadores Constantino y Teodosio, que permitieron e hicieron oficial una religión que si no hubiese sido por eso no hubiese sido más que una religión mistérica más entre otras muchas que proliferaron durante el Imperio. Y así seguimos, poder político y eclesiástico unidos, al menos en una manifestación pública, que no es poco. Es evidente que por aquí, por Villademor, no han pasado las ideas ilustradas, no hubo nunca una Revolución como la francesa que lo fue claramente contra el trono y el altar. La memoria me juega malas pasadas, me viene a la mente aquella frase terrible de Denis Diderot que escandalizó entonces tanto como escandaliza ahora: "El hombre solo será libre cuando el último rey sea ahorcado con las tripas del último sacerdote". No pretendo tal cosa, es evidente, no está en mi ánimo pretender  una revolución tal, pero una evolución tan sosegada como ilustrada no nos vendría mal.

    Esta tradición de exponer el Santísimo en procesión encima de un Carro Triunfante no es exclusiva de Villademor, ya lo he dicho. La vemos también en otros lugares de Castilla; en Zamora, en Carrión de los Condes, en Toro, etc. Y desde luego que es una fiesta que requiere, para ser comprendida, ciertos conocimientos filosóficos de carácter escolástico. Porque, como dijimos, es una fiesta con un marcado carácter metafísico, pues no nos enteraríamos de su significado sin entender las ideas aristotélicas de "sustancia" y "accidente",  así como la idea escolástica de la "transustanciación", una idea metafísica donde las haya pero que sólo desde ella tiene sentido una procesión como la de nuestro pueblo.

    Si se me permite (y si no también) explico estos términos de la forma más sencilla y breve posible. ¿Qué es la sustancia de una cosa? Aquello que le hace ser tal cosa y no otra. Por ejemplo, esta pantalla en la que estás leyendo estas líneas tiene algo que le hace ser pantalla y no un coche por ejemplo. Pues eso que le hace ser lo que es, es decir, una pantalla, y que si lo suprimimos o cambiamos desaparece la cosa, en este caso la pantalla, eso es pues la sustancia de la pantalla. Por otra parte las cosas también tienen propiedades que no son esenciales para que la cosa sea la cosa misma, a esas propiedades las llamamos accidentes. Por ejemplo un accidente es el que esta pantalla que tu tienes delante tenga los bordes negros, porque bien podrían ser azules o plateados y seguir, sin embargo, siendo una pantalla. Es más, si los cambiamos u los pintamos de azul la pantalla seguiría siendo una pantalla, hemos cambiado un accidente pero no su sustancia.

    Así entonces, si aplicamos esto a la Hostia ocurre lo siguiente. La Hostia tiene, sin duda, una sustancia y unos accidentes. La sustancia es aquello que le hace ser lo que es, y como está hecha de harina y agua podemos decir que es sustancialmente pan (ácimo, sin levadura, recordando la tradición judía). Tiene también unas propiedades accidentales perceptibles por los sentidos como son: su color, su sabor, su textura o su forma. Ocurre para el cristiano que el sacerdote está investido de un poder especial trasmitido por Jesús mismo (Mt. 26, 26-28, etc.) que le hace capaz, en la consagración del pan y del vino, de cambiar la sustancia de éstos sin cambiar sus accidentes, es decir es capaz de cambiar lo que realmente son las cosas (pan y vino) sin cambiar las apariencias. De modo que aunque la Hostia sigua pareciendo lo que era antes de la consagración, en realidad ya no es pan, es el Cuerpo de Cristo. El pan, ahora la Hostia, ha perdido la sustancia del pan, es decir, aquello que le hacia ser pan, y ahora ha cambiado su sustancia (ha ocurrido la transustanciación) y tiene la sustancia del Cuerpo de Cristo en su integridad. E incluso de manera homeomérica, es decir, cada trozo de la Hostia tiene en su totalidad la sustancia de Cristo. Tenemos entonces a Cristo mismo real y sustancialmente presente en el pan y el vino. Por eso la comunión, no es más que una común-unión entre el comulgante y la divinidad. Pero para ello se hace preciso comérselo. Esto de comerse al Dios siempre me ha parecido un acto primitivo, salvaje, paleolítico casi caníbal, pero el cristianismo lo mantiene porque se ha servido hábilmente de la filosofía aristotélica para mantenerlo.

 

 

OTRAS FIESTAS RELIGIOSAS

    LA PIEDAD: El once y doce de enero pero ya hace años que se celebra el fin de semana siguiente de esos días.

    SAN ANTONIO: El día diecisiete y dieciocho de enero pero se celebra el tercer fin de semana de mes. No sabemos por qué había tanto devoción a San Antonio en Villademor, sabemos que había una ermita dedicada a él en lo que se conoce todavía como el "prau San Antonio", sito en las inmediaciones del camino del cementerio en donde hubo, parece ser, un antiguo cementerio. Todavía es tradicional hacer el viernes anterior a ese tercer fin de semana  de enero un hoguera. Antes también se hacía por la Piedad e incluso en agosto por San Roque, al menos en la calle del arrabal. El día de San Antonico también era tradicional una fiesta ahora muy polémica, lo que se llamaba una corrida de patos. La idea era bestial, es decir, de bestias, y consistía en colgar unas gallinas, suponemos que en su origen eran patos, por las patas y boca abajo de una cuerda atravesando la calle y los mozos del pueblo corriendo con un caballo pasar a galope por debajo de ellas agarrarlas por el cuello y arrancárselo. En los últimos años las ideas ecologistas han podido con esta fiesta y ahora ya no se hace con gallinas vivas, sino con gallinas muertas.

 

FIESTA DE TORTILLERO O LÁZARO

    Es el domingo antes de ramos y la fiesta se celebra comiendo o merendando en las bodegas y la comida típica es por supuesto la tortilla, pero también el escabeche de tino con cebolla. Creo que es el quinto domingo de cuaresma.

 

    (La foto que adjuntamos no es en realidad del día de Tortillero, es del día del Señorico, pero la fiesta es muy parecida.)

 

SAN PEDRO

 Es el 29 de junio, pero que yo recuerde nunca se celebró esta fiesta a pesar de ser el patrono del pueblo.

 

NUESTRA SEÑORA DE AGOSTO

Se celebra el día 15 de agosto.

NUESTRA SEÑORA DE SEPTIEMBRE

Se celebra el día 8 de septiembre y tiene la peculiaridad de que la misa se hace en la ermita de la piedad. Previamente se han celebrado las novenas, es decir una misa vespertina también en la ermita de la piedad durante los nueve días anteriores. Es curioso pero el novenario es una costumbre religiosa cristiana pero que, como ocurre con muchas costumbres cristinas, no procede de los judíos sino de los griegos y romanos (novem = nueve) que acostumbraban a celebrar nueve días de luto por los difuntos. Posteriormente el cristianismo incluyó toda una mística del nueve para adaptarlo a la nueva religión.

 

FIESTA FIN DE VERANO

      Es la primera y quizá la única fiesta que no tiene carácter religioso. Surgió este año (finales de agosto de 2014) a iniciativa de algunos vecinos de la calle del Arrabal y quiere institucionalizarse como una fiesta laica, pues no coincide con ningún santo ni Virgen. Digamos que quiere ser la fiesta del final de las vacaciones y pretende la confraternización de todos los vecinos del pueblo. Se ha realizado en la calle del Arrabal y en ella se han repartido a todos los vecinos del pueblo y a todos los que han querido acercarse: sardinas a la parrilla, pan, bebida y se ha puesto música hasta que se dejó de bailar. Todo ello sufragado por el Excmo. Ayuntamiento de Villademor. Esperemos que se la fiesta siga y se convierta en tradición.

 

 

SARDINADA VERANO DE 2015

 A pesar de que este año no fue sufragada por el Ilmo. Ayntamiento sin embargo pudo realizarse gracias a la participación de varios patrocinadores y, sobre todo, a la participación desinteresada de muchos vecinos.
        

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