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Una reflexión

 

 

    Una pregunta impertinente a la que no pienso responder de forma derecha: ¿ese edificio de la foto, nuestro templo más representativo, es un edifico religioso, donde se practica el culto católico o, por el contrario, es (o además es) un edificio de carácter cultural en donde se albergan obras de arte (religioso)? Dicho de una forma más simple: ¿es una manifestación cultual o cultural?

    ¿Cómo va a ser meramente cultural? Diría un creyente. Un templo no es un museo. El templo es un lugar sagrado. En él lo importante no es lo cultural sino lo sobrenatural y, por tanto, también lo sobrecultural. Desde el punto de vista del creyente lo que alberga verdaderamente el templo no puede ser ni naturaleza ni cultura. ¿Por qué, entonces, ese letrero, que señalamos en la foto con un círculo rojo, y que dice (de sí mismo) que es un PIC (Punto de Información Cultural) paro hace referencia a la iglesia que está enfrente? Desde esta óptica ese letrero no tiene sentido. Entonces ¿por qué sí tiene sentido recibir subvenciones del ministerio de cultura u otros ministerios nada sobrenaturales sino humanos, demasiado humanos? ¿El que tenga fe no debería pagársela por completo como el que tiene una casa o un coche?

   Pero desde el punto de vista del ministerio de cultura ¿acaso no todo es cultura? Al menos todo aquello que no sea naturaleza pertenece a la cultura humana. E. Tylor define la cultura como "aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre.". Luego las creencias son también cultura. ¿Por qué admitir, entonces, que eso de ahí enfrente es un edificio religioso cultual más que cultural? ¿No es una contradicción también?

   ¿Qué tipo de edificio es entonces ese que tenemos en la foto? O, lo que es lo mismo; ¿qué es la religión? La respuesta a esta pregunta debería tenerse clara en un pueblo tan religioso. Pues eso. Como se suele decir: "doctores tiene la Iglesia que la sabrán responder". O, en su defecto, que cada uno se conteste a estas preguntas y a otras más que, a poco que piense, seguirán a éstas. Y no vale evadirse de ellas y acudir al templo como acude la cigüeña que vive mirándonos desde arriba expectante e incrédula de lo que ve más abajo. Pues las cigüeñas no tienen religión, en efecto, ni sus nidos son templos, desde luego, pero nosotros tampoco somos cigüeñas. Aunque, parecidas a ellas, vivimos expectantes mirando en nuestro caso hacia arriba, como si desde allí se pudiese explicar las cosas que hacemos aquí abajo, como si lo más profundo sólo se pudiese explicar desde lo más alto. Y no es así, lo más alto llega a su altura desde lo más profundo. El espacio de los dioses no explica el de los hombres. Es más bien al revés: el hombre no es una creación del Dios de las alturas. Duplicar los espacios o los mundos y superponerlos no es un buen recurso explicativo, es puro idealismo, puro platonismo. Yo me inclino por invertir los espacios: Dios es una creación del hombre, algunos dirían incluso, que a su imagen y semejanza. Pero ni siquiera esto último es exacto.

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