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VILLADEMOR: POBLACIÓN Y EMIGRACIÓN.

HIJOS DEL PUEBLO

 

 

    Villademor fue un pueblo, primero, desangrado por la emigración, sobre todo la que se produjo en los años 60 del pasado siglo, en la actualidad, desgraciadamente, es un pueblo que ha envejecido con extrema rapidez. En el año 2013 había 390 habitantes. Yo recuerdo que en los años 80 había unos 700, en los cuarenta y cincuenta había más de mil, cuatro veces más que hoy. Mi padre, José Centeno, siempre me dice que en la escuela, años cuarenta, había más de cien niños, hablo sólo de varones. Por cierto, para un sólo maestro. Supongo que habría otras tantas niñas. Hoy, entre niños y niñas, no llega a una docena. (Vid. gráficas de población más abajo)

    Los allí nacidos, ciertamente, ahora no emigran lejos, muchos marchan para León o simplemente para Valencia de D. Juan, pero casi nadie queda allí. Esto, desgraciadamente, es un síntoma de falta clara de futuro o, al menos, de falta de un futuro claro. ¿Cuántos villademorenses, allá por los años cincuenta y sesenta se fueron para Asturias y Bilbao sobre todo? ¿Cuántos para Alemania, Suiza o incluso ultramar? ¿Cuantas familias rotas, cuánto dolor? ¿Cuántas penurias? Sin duda fueron aquellos unos tiempos muy difíciles, más quizá para los que quedaron que para los que marcharon, que en su mayoría seguramente encontraron un mejor futuro, aquel que no podía ofrecerles Villademor. Pero tuvieron que pagar un alto precio por ello: el desarraigo, el extrañamiento, la nostalgia... La guerra, que en realidad no había terminado con la última bala disparada en el frente, siguió pasando factura durante décadas incluso por donde no había pasado el frente como en Villademor. Me pregunto: ¿qué sentirían aquellos villademorenses al cerrar por última vez la puerta de su casa, la casa de sus padres o abuelos seguramente, y poner rumbo a otras tierras nada amigables? ¿Cuánto pasado habrá quedado escondido e ignorado para siempre entre las tapias de esas casas hoy ya derruidas? Aquí, desde luego, dejaban el improductivo y miserable trabajo del campo, las penurias e incluso el hambre, pero también las calles de barro y polvo, la casa de tierra y cal, los amigos íntimos y la familia ahora desmembrada. Los recuerdos que constituyen la vida vivida. Lo dejaban prácticamente todo. ¿Cómo se cura el desarraigo y la nostalgia que eso produce? La medicina para esto es el tiempo, dicen. Pero el tiempo no cura nada porque la memoria siempre permanece, las heridas sólo se cronifican y por eso se soportan mejor, se dulcifica su dolor, pero no desaparecen. El pasado nos define. En realidad el desarraigo es una muerte parcial vivida por el propio difunto que, consciente de su desfallecimiento, se ve obligado a revivir trasplantado, injertado, implantado en tierra extraña, para siempre. Es una pérdida parcial pero permanente de la identidad personal, una desintegración o desestructuración de lo que tenemos de animales sociales y culturales que nos identifica con nuestro entorno. Tener que romper con ello es como romper con un amor que resulta al final no correspondido. Es una amputación. Duele, duele incluso como duele el miembro fantasma amputado, duele sin remedio.

   !Ay! ¿Y el dolor de volver... me decía una vez un villademorense que se había hecho ya germano e incluso germanófilo? El volver también duele, me decía. Es cierto, el que puede volver quiere volver, sí, pero volver no cura, sigue doliendo porque en realidad no se puede volver. Aunque vuelvas ya no vuelves a la vida que dejaste. Ya no vuelve el mismo. Eres otro. Todo es otro, todo se ha enajenado, nada es lo mismo. Sólo lo que te llevaste es lo que era, pero precisamente por eso ya no encaja en nada cuando vuelves. Nada encaja, nada encajó en realidad después de la ruptura. Volver es también romper, es una doble ruptura, una mezcla de satisfacción y aflicción indescriptible por contradictoria. Es una mezcla de amor y resentimiento. Hablar con un emigrante de los de antaño produce un sentimiento extraño, difícilmente descriptible y difícilmente comprensible, todo en él parece descolocado, roto, sus sentimientos están partidos, repartidos entre dos tierras distintas y distantes en todos los sentidos. Esconde amor en forma de resentimiento o, si se prefiere, muestra cierta animadversión hacia su lugar de origen sin dejar por eso de mostrar cierta identidad y cierto amor irrenunciable.

   Y por último, un pequeño comentario sobre esa foto. Seguramente esa foto no es anterior al año 66 o 67, creo identificar en ella a algunos amigos y chicos de mi tiempo. Los maestros, si mal no recuerdo, eran; el de la izquierda Don Teodosio, el de la derecha Don Moisés. Y digo "Don" porque los maestros de aquella todavía eran alguien. A pesar de que ganaban muy poco, todavía disfrutaban de cierta consideración social.

    Pero la pregunta es: ¿cuántos de los que ahí están viven todavía en Villademor? Yo creo que ninguno, quizá uno, no más. Eso lo dice todo o casi todo.

 

GRÁFICAS DE POBLACIÓN DE VILLADEMOR DE LA VEGA

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y COMPARACIÓN CON OTRAS POBLACIONES

    Esta gráfica de población es un claro ejemplo de una población envejecida. Es, en realidad, una pirámide invertida, la base tendría que ser más ancha. Apenas hay nacimientos y hay una población muy numerosa, sobre todo mujeres, de edad avanzada. Compárese esta pirámide, con, por ejemplo, la pirámide de España en los años 50 del siglo pasado, que indica una población muy, muy joven. O, sin necesidad de ir tan lejos en el tiempo, con la pirámide de población de Valencia de D. Juan de 2011.   

    Sin duda uno de los asuntos prioritarios para la corporación municipal, así como para las autoridades regionales y estatales, será cómo poner freno a esa continuada merma de población. Tendrán que intentar ofrecer un futuro mejor a aquellos que decidan permanecer en el pueblo. Porque si a quien se queda sólo se le ofrece una economía de subvenciones y de subsistencia, sin alicientes ni expectativas, es lógico que no quiera quedarse. Se ese modo los que se quedan son justamente los que no necesitan resolver su futuro, es decir, los que tienen su futuro resuelto, los jubilados y pensionistas. Pero ¿y cuando éstos mueran?

   Se trata además de una población dependiente, es decir, si se quita a las personas menores de 15 años y mayores de 64, resulta que un 67,2 % sería dependiente de la población activa. Es un índice mucho más elevado que el de la media nacional, que es de un 47,1 %. De hecho pasar de un 50 % de índice de dependencia ya se considera elevado.

   El índice de envejecimiento (la relación que hay entre los mayores de 65 y los menores de 15) es muy elevado también: un 35 %, cuando el de España está en un 17,2 %.

CRECIMIENTO VEGETATIVO

Como se puede apreciar el crecimiento vegetativo de la población en los años 2006-2010, lo mismo que en la actualidad, es negativo.

    Fijémonos en la evolución de la población de Villademor en más de un siglo. La tasa más alta la alcanza en 1950, con 1093 habitantes, a partir de entonces decae en picado sobre todo durante las décadas de los 60-70, los años de la gran emigración. Después, el decrecimiento ha sido paulatino pero menos brusco. No obstante, la población sigue decreciendo y lo seguirá haciendo si no se hace algo para atraer a gente nueva o para hacer que los autóctonos no se vayan. Aunque, a decir verdad, ahora los que se van ya no se van tan lejos y, por lo tanto, no se produce aquel desarraigo tan brutal que se producía en las primeras migraciones que por ser más lejos y no haber unos medios de comunicación tan rápidos y globalizados eran, sin duda, más traumático.

     El número de habitantes concretos por años y por sexos a lo largo de todo el siglo pasado los puedes desplegar si haces clic en esta imagen:

Otro dato curioso sobre la población y vínculos matrimoniales de Villademor:

   

 

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      Se buscan emigrantes cuyos orígenes estén en este pueblo. Seguro que hay muchos y quizá algunos en sitios conocidos pero otros, por qué no, en sitios lejanos o recónditos. Estaría encantado de que se pusiesen en contacto conmigo y contasen su historia en esta web. En cualquier caso que contacte conmigo al menos para saludarle.

 

En la Red no he encontrado a penas a nadie que siendo de Villademor tenga un reconocido prestigio social, tenga una obra conocida o sea digno de mención. No obstante, voy a iniciar con uno que sí he encontrado y que espero no le parezca mal aparecer aquí mencionado como ejemplo de alguien de Villademor digno de ser emulado.

José Manuel Chamorro Chamorro

 

Nace en Villademor en 1949. Se hace pintor por vocación bajo la tutela de buenos maestros como: Manuel Gutiérrez Navas y Concha Gutiérrez Navas, Lorenzo Frechilla, Antonio Manso, Enrique González Flores, Eloísa Gil Peña. Se perfecciona en la Escuela Artes y Oficios, Madrid. Accademia di Belli Arti 125 Pietro Vannucci, Perugia, Italia. Círculo de Bellas Artes, Madrid. Ha sido dibujante de la Sección de Filatelia de Correos y ejercido la docencia.

 

Su más íntima convicción nos la revela con estas palabras: "estoy atento a la rotunda y silenciosa presencia que no necesita vanas explicaciones. Admiro la existencia, su voluntad tenaz, callada pero sonora, que desvela la luz.". Y la luz, efectivamente, trasciende esta superficie mimada, iluminada, de sus cuadros.

Como reconocimiento a su labor artística se pueden destacar numerosos premios, entre ellos:
- Trofeo de Grabado Bienal Internacional de Artes Plásticas de funcionarios de Correos UTC-PTT. 1979.
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1º Premio Carteles Majadahonda. 1983 y 1986
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1º Premio Carteles, 1987. Mora
-1º Premio Acuarela, 1987. Mora
- Accesit XII Premio de Pintura Almonacid de Zorita. 1991
- Accesit III Concurso de Pintura Bicentenario Santa Cruz del Valle. 1992
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1º Premio, VII Premio Internacional de Grabado Villa de Cebreros-El Quexigal. 2000

 

He aquí algunas de sus obras:

Aquel caballero que allí ves

Intrahistoria

Aliso

Ellos son gigantes

 

 

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ANDREA POZO Chamorro

Hija adoptiva de Villademor ha dado sobradas muestras de ser una de las mejores gimnastas de nuestra región. Es campeona de España en diversas categorías y miembro de la selección absoluta de gimnasia rítmica de España. Nadie en ningún deporte ha llegado tan lejos como esta villademorense.

 

 

 

He aquí algunas de sus intervenciones

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