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EN BUSCA DE LOS ORÍGENES DE UN PUEBLO

ÉTIMO DE "VILLADEMOR"

 

 

    Decían los griegos de la antigüedad, y somos griegos aunque sorprenda decirlo, que para conocer una cosa es necesario conocer su origen, su "ἀρχή" (arkhê). Eso deberíamos hacer con Villademor. Vamos a buscar  sus "ἀρχάι" (arkhái), es decir, sus orígenes. Y no digo esto como si se tratase de una forma cómoda de empezar a relatar una historia recóndita, definitoria y definitiva, sino porque, aunque seamos villademorenses, nuestra cultura y forma de pensar no es exclusiva de nuestro pueblo, ni siquiera de nuestra región. De la tierra no surgen esencias culturales permanentes. Eso, al parecer, sólo pasa en la región Vascongada o en la Catalana. Al menos así piensan los nacionalistas secesionistas que allí viven.

    Decíamos entonces que este modo de preguntarnos por el origen ha sido esencialmente heredado de los antiguos griegos y es muy común hacerlo en múltiples ámbitos de la vida. ¿Acaso no estamos acostumbrados a ver en nuestro pueblo que cuando uno de nuestros paisanos mayores no identifica a algún niño, que él cree debería conocer, le pregunta por sus orígenes, es decir, de quién es hijo? Es ese pues un proceder propio de nuestra cultura occidental heredado de los griegos. Incluso nuestro carné de identidad recurre al mismo procedimiento, para definir nuestra identidad (¡qué palabra tan metafísica!) hace constar en dónde hemos nacido, de dónde somos naturales, y quiénes son nuestros padres. Sólo conociendo nuestros orígenes podemos decir quiénes somos y lo que somos. Es más, sólo sabiendo eso podremos también presuponer qué podemos llegar a ser.

    Bien, si esto ocurre en el ámbito de lo individual, también pasa en el ámbito de lo colectivo e histórico. De modo que sólo conociendo nuestra historia, nuestros orígenes, sabremos por qué somos como somos y por qué estamos donde estamos. Somos, pues, villademorenses y esto, a buen seguro, algunos lo tenemos como título (nobiliario) casi más que como gentilicio. Pero, bromas a parte, sí que podríamos preguntarnos: ¿desde cuándo existen villademorenses? ¿Cómo surgió este asentamiento rural? ¿Por qué precisamente está donde está y no, por ejemplo, al lado del río Esla como ocurrió con Coyança (actual Valencia de D. Juan, como todo el mundo sabe)? ¿Qué circunstancias tuvieron que darse para parecer propicio a alguien asentarse precisamente en este enclave? ¿De cuándo datan los primeros pobladores de nuestro pueblo de los que tenemos constancia fehaciente? Muchas y difíciles preguntas todas ellas. No sabremos contestar a todas, es evidente. De hecho no sabremos contestar casi a ninguna, pero intentaremos aproximarnos a ellas de la manera más sensata posible. Será labor de investigadores e historiadores rebatir estas opiniones y sustituirlas por otras mejor fundamentadas en las que prime, no como en mi caso, una investigación previa exhaustiva. Lo cierto es que hasta hoy no tengo constancia de que nadie haya intentado contestar de forma más o menos sistemática y científica a estas preguntas. Nosotros vamos a intentarlo pero a sabiendas de que nuestra profesión no es, aunque sea un pleonasmo decirlo, la investigación histórica.

    Existe un dicho popular que afirma que "todo está en los libros", pero existen muy pocos libros de historia que mencionen a nuestra villa y cuando lo hacen lo hacen de pasada porque no se trata de una villa importante. Así pues, más que defender que todo está en los libros preferimos decir, en este caso al menos, que "todo está en las palabras". Por eso antes de empezar por sondear en lo libros hemos de preguntarnos por el significado y la raíz etimológica de la palabra "V I L L A D E M O R". Es verdad que de esto ciertamente no extraeremos ninguna verdad histórica, pero con esto sí que podremos descartar algunas opiniones que hasta ahora podrían parecernos evidentes.

 

   Antes hagamos un excursus, un comentario sobre esta vieja foto de la derecha. Es la imagen más antigua que tengo de Villademor. No sé por quién está hecha, pero quiero hacer notar varios detalles: la esbeltez del chapitel de la torre, nada comparable al actual, las peladas acacias que rodean la mona, la ausencia de la cruz de madera que durante años estuvo debajo de los campanarios y, por último, la aparente ausencia del reloj en el campanario de la torre.
  1. Sobre el chapitel. Repárese en las diferencias con el actual. Mientras que el antiguo es esbelto y proporcionado, el nuevo es basto y disonante. Se ha perdido, además, el rebaje que había en medio entre el tejado y el chapitel. ¿Por qué se permitió ese arreglo tan poco estético? Creo recordar que era necesario cambiar la torcida viga vertical que sostiene todo el entramado del chapitel y no se hizo. ¿Porque era demasiado caro? ¿Porque era un modo de embolsarse más beneficios? ¿Porque era demasiado complejo para la empresa adjudicataria? No lo sé, quizá por todo ello a la vez. Pero lo cierto es que la torre perdió su esbeltez, su elegancia y su estilización. Ahora se me asemeja más a un cohete espacial que a un templo religioso, parece que apunta más el espacio que al Cielo. En cualquier caso ya nada tiene arreglo. Me molestó mucho la pasividad que en este asunto tuvo el Ayuntamiento en aquel entonces. Toda restauración, por definición, debería buscar la conservación de lo restaurado en un estado lo más parecido posible y durante el mayor tiempo posible al estado en el que se encontraba. Y es evidente que aquel no fue el caso.
  2. Sobre las acacias. Yo tengo recuerdos de la plaza desde el año 1966. La imagen es, sin duda, anterior a ese año. Cuando yo empecé a la escuela, año 66 como digo, ya no había cuatro acacias, sólo quedaban dos y cuando salíamos todos los chicos al recreo, como las escuelas no tenía retrete, sí, digo bien, no tenían retrete, lo primero que hacíamos era mear todos en corro en esas acacias. ¡Cómo iban a medrar! Por cierto, es sorprendente, insólito más bien, las escuelas tampoco tenían biblioteca, en realidad no tenían ni un libro. No, no. Pero tampoco tenían calefacción, ni aulas diferentes, ni grupos diferentes, ni maestros especialistas, ni orientadores, ni programaciones docentes... Pero tuvimos, al menos durante algún tiempo, unas hermosas acacias y una mona en donde nos sentábamos a hacer las cuentas y los problemas que nos mandaba el maestro.
  3. Sobre la ausencia de la cruz de madera: La foto, sin duda, es muy anterior a los años 60, porque, si nos fijamos bien, la torre no tiene la cruz de madera que tuvo durante algunos años, décadas quizá, debajo de los campanarios. En los años 70 todavía quedaba el patibulum (el travesaño horizontal de la cruz), yo lo conocí. El stipes (palo vertical) yo no lo recuerdo, se había caído tiempo antes de tener yo memoria. Alguien me dijo en una ocasión que fue tirado por un rayo. No lo sé pero parece dudoso. En el año 81 todavía existía ese travesaño que se retiró cuando se arregló (y descompuso) la torre en los años ochenta y tantos o noventa. Pero, entonces, ¿cuándo se puso esa cruz? Según me han contado fue puesta por un tal Amador Díez, más conocido por su sobrenombre: "Maticuelas", durante el transcurso de unas Misiones (oficios religiosos especiales que se llevaron a cabo con frecuencia durante la posguerra). Y eso tuvo que ser entre los años 45 y 50 aproximadamente. Los mozos del pueblo, en aquel tiempo numerosos, escotaron para sacar para la cruz y, como decía, fue colocada por el señor Amador colgado y sostenido por otros mozos de una cuerda desde los campanarios y, por supuesto, sin necesidad de colocarse ningún casco ni contar con ningún seguro de accidentes. Así pues la foto tiene que ser anterior al año 50. Parece, además, que no está hecha desde el suelo, sino desde una ventana alta. ¿Quizá desde la casa del Sr. Ernesto? Por supuesto la torre luce todavía un espléndido nido de cigüeña. Hoy desgraciadamente ya no. Alguien, no sé quien, ni sé muy bien por qué, decidió quitar el soporte donde se asentaba el nido. Y lo que en su día se podía interpretar como una imagen tradicional e incluso un símbolo de fertilidad, a mi modo de ver ha pasado a ser un símbolo de esterilidad, sobre todo porque estéril ha sido su supresión dado que las cigüeñas, más inteligentes que sus detractores, han sabido anidar en otros lugares del templo haciendo que el intento de su desalojo resulte no sólo ineficaz, sino que yo diría que incluso ridículo.
  4. Sobre la aparente ausencia del reloj del campanario: Si nos fijamos bien parece que la torre no tiene reloj. Pero resulta que el reloj ya estaba instalado por lo menos a principios del siglo XVIII. D. Ramón Gutiérrez Álvarez conjetura que se habría tenido que instalar ya en siglo XVII, y ello porque a principios del XVIII (1724) ya se necesita de un primer arreglo, (vid: GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, R.; Villademor de la Vega. Historia, cultura, arte. Salamanca, 2010, p. 140). Es posible, pero, volviendo a la foto, no podemos deducir entonces que la foto sea anterior a finales del XVII o principios del XVIII. En esa época no había fotografía todavía. Entonces ¿cómo interpretar esa imagen? Yo creo que sí tiene reloj, lo que ocurre es que el campanario no ha sido cerrado todavía. De hecho, en el campanario sí se ve algo, no se sabe muy bien qué es, parece que es una campana más bien, pero no puede serlo porque entonces también se verían las otras de los otros campanarios y no es así. Las campanas están más en el interior. Luego lo que tenemos ahí tiene que ser el reloj no una campana, pero como todavía el campanario no había sido cerrado, da la impresión de no haber reloj. Eso es lo que se me ocurre, que el campanario fue cerrado años después de poner el reloj. Sí, bien, pero ¿cuándo? Es lo que no sabemos. En cualquier caso el reloj seguramente nunca funcionó bien, porque sobre él recuerdo que mi abuelo Eustaquio Centeno siempre decía que daba las horas en Villademor, pero los "cuartos" en Benavente. Esto sólo se entiende si se sabe lo que era un cuarto. Era una antigua moneda: ocho cuartos y medio hacían un real. Seguramente se decía eso porque el reloj fue comprado o mandado arreglar en Benavente. Recuerdo también que, teniendo yo unos 18 años me tocó ayudar a subir, junto con otros tres incluyendo al viejo relojero, la maquinaria del reloj la última vez que se mandó arreglar seguramente. Su peso era considerable, no podíamos casi entre los cuatro, y recuerdo que los peldaños de la escalera, ya deteriorados, cedían y se combaban a nuestro peso con el consiguiente peligro. Pero lo subimos y marcó las horas durante algún tiempo.

   Estaría encantado de colgar cualquiera otra foto más vieja que esta si fuese posible, sólo tendrías que mandármela.

 

ÉTIMO de "VILLADEMOR"

El nombre revela los primeros indicios de su historia

 

 

    Si partimos de presupuestos meramente filológicos me parece que existen múltiples caminos etimológicos para explicar el origen y el significado primigenio del término "Villademor". Y, ciertamente, creo que sólo pueden existir estos caminos que sigo a continuación, que indudablemente no son pocos, pero estoy convencido que no hay más posibilidades:

  1. El primero, el más ordinario pero también el más simple, el más novelesco y quizá por eso también el menos verosímil, es el que mantiene que el término "Villademor" proviene del compuesto: Villa+del+amor. No parece probable que sea éste su étimo, aun a pesar de que sin duda pudo haber habido, como contamos en otro lugar, historias de amor singulares entre damas plebeyas y caballeros de San Millán que pudieron haber dado nombre a esta villa. Pero si así fuese hubiese sido más fácil llamarse "Villamor" como otros muchos pueblos de León o de Castilla. Claro que también es verdad que "Villamor" proviene etimológicamente en muchos casos no de "villa de amor", sino de Villamayor (Villa Mayor > Major > Maor > Mor). Así entonces descartamos por completo la más romántica de las posibilidades. Villademor, qué contrariedad, no es la villa-del-amor. Y eso es cierto no sólo porque de facto sus habitantes no parecen inclinados a sentimentalismos, aunque no por eso queramos decir que sean impasibles o insensibles, sino porque, como vimos, la supuesta historia de amor fundacional de la villa no puede ser cierta, habíamos dicho que no era más que un romance de ciego contado en prosa.

  2. El segundo camino etimológico que hemos explorado, aunque plausible, tampoco es el más probable. Lo hemos visto en algunos libros de historia o de curiosidades de la comarca. "Villademor" provendría del "Villa+del+moro". ¿Fue este originariamente un asentamiento morisco o, para decirlo con más exactitud, mudéjar? No se puede descartar, es cierto. El estilo mudéjar que sin duda tiene nuestra iglesia, la torre sobre todo, vendría en apoyo de esta tesis. Pero habrá que fundamentar esto de alguna otra forma porque la iglesia, el templo, aunque sea el "sumum", lo más representativo de nuestro pueblo, no es el "primum", no fue lo primero. Aunque la iglesia tenga algunas características mudéjares no quiere decir que sus primeros pobladores lo fueran. Además no tenemos por qué pensar que el pueblo apareció a la vez que su iglesia. Ni siquiera que la torre se hiciese a la vez que el resto del templo. De hecho parece que se hizo después. Incluso, como veremos, sabemos que hubo otros templos anteriores. Y no es contradictorio pensar que constructores posteriores optasen por esas formas (por ejemplo el friso en esquinilla) porque eran las que conocían o porque eran las que se estilaban en la época en la que fue construida la torre que hoy sabemos fue posterior al templo.

  3. Una tercera posibilidad, improbable sin duda, pero no por eso descartable, es considerar que el nombre de nuestra villa provenga del la voz prerromana "mor", que tiene dos sentidos. Por una parte, conjunto de piedras, montón de piedras, abundancia de piedras, y, por extensión, posiblemente, paraje pedregoso, de donde vienen topónimos conocidos como: Moreda, Morata, Morena (sierra), Morla, Moraleja y, por qué no, Villa-de-mor. Incluso de esa raíz provendrían palabras comunes como "morrillo" por ejemplo. Y por otra parte "mor" también hace referencia a un montículo, peñasco o similar es decir, a una simple elevación. Así pues, en cualquiera de los dos sentidos, según esta etimología "mor" no hace referencia a ningún hipotético sarraceno fundador de nuestro pueblo, sino al paraje supuestamente pedregoso en donde se asentó, primer sentido de los dos que hemos encontrado al término "mor". ¿Pero es eso plausible? A mi no me lo parece. Villademor no parece asentado en un pedregal. Y digo eso aun a pesar de que hemos encontrado en libros antiguos que nuestro pueblo es llamado "Villa de Mor" (un libro de D. Miguel de Burgos, titulado, Registro y relación general de minas de la corona de Castilla, de 1835, pero también en otro libro más antiguo titulado Nomenclator o diccionario de las ciudades, villas lugares... de 1789, p. 764. En cualquier caso tampoco se entendería que Villademor se llamase así en atención al segundo sentido que hemos dicho, porque la villa no se asienta en ninguna altura o montículo destacado.

  4. Cuarto: tampoco es muy probable que D. Ramón Gutiérrez Álvarez tenga razón cuando dice que el término "Villademor" provenga de "Villa+de+mor" siendo éste último un hidrónimo (GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, R.; Villademor de la Vega. Historia, cultura, arte. Salamanca, 2010, p. 30). Villademor no nos parece que esté tan cerca del río y sea tan dependiente de él como para llamarlo "Villa del agua" (ibid.) a no ser que agua aquí no se refiera al río sino a alguna fuente o quizá mejor a algún pantano natural o estanque, porque en todo caso la raíz indoeuropea "mor" o más bien "mori-" (de donde algunos etimólogos sostienen que viene "mare" (en latín "mar") hace referencia a un cuerpo de agua no fluyente. Vid. ROBERTS, E. A., PASTOR, B.; Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española, Alianza, Madrid, 1996, p. 110. Y no es probable que venga de este término prelatino por dos razones: primera porque considero que es una moda, en la mayoría de los casos injustificada, hacer que todo término dudoso sea prerromano o celta o similar, cuando no hay ninguna razón filológica que lo avale. Afirmarlo sin más no vale. Y, en segundo lugar, porque hay hipótesis más plausibles si hacemos uso de la "navaja de Ockham" y escogemos la más simple, que en este caso es la que colocamos en último lugar, la séptima. Además de ésta última hipótesis es de la única que tenemos pruebas confirmatorias. De las demás hipótesis no tenemos más que elucubraciones o divagaciones que aunque sean muy razonadas y muy razonables no encuentran apoyo en ninguna evidencia histórica o empírica, al menos de momento o que conozcamos. Por lo tanto el lexema "-mor" no vendría tanto del hidrónimo indoeuropeo que tanto parece gustarle a D. Ramón Gutiérrez Álvarez, sino de la afáresis del término "amor" como explicamos más adelante (vid. hipótesis séptima). Por insistir algo más en esta posiblidadad se puede mencionar también a D. Bernardino Gago, que también es partidario de esta etimología aunque justificada de forma algo diferente. Porque él dice, entre otras posibles etimologías, que Villademor provendría del preindoeuropeo: amur > mur > murro: No sabemos casi nada del indoeuropeo y él se atreve a hablarnos del preindoeuropeo, demasiado arriesgado creo yo. La raíz que hace referencia, según él, al río. Por tanto "mur" es claramente un hidrónimo. Pero no especifica la fuente de donde saca este significado. De ahí provendría primero Villadeamur > Villademur > Villademor. Además esta secuencia no la contrasta con los documentos históricos que deberían probar esa evolución. En cualquier caso Villademor significaría algo así como Villa-del-río. Con todo esta toponimia no encaja bien con su idea de que el pueblo haya surgido como consecuencia de los poblamientos mozárabes del siglo X. Vid.: GAGO PÉREZ, Bernardino; Toponimia del municipio de Valencia de Don Juan (Coyanza) y su comarca, Ed. Ayuntamiento de Valencia de Don Juan, 1999, p. 120).

  5. Se nos ocurre una quinta alternativa que tiene que ver con la anterior por cuanto la anula, a saber: que "*mor" no venga de una voz prerromana sino latina, que provenga de "moror, -aris, -ari, -atus sum", que significa: detenerse, pararse, entretenerse, quedarse, permanecer, establecerse, residir morar, vivir, estar en. Es de la misma raíz que "mora, -ae" que significa también: tardanza, retardo, demora, dilación, impedimento, estorbo, obstáculo. Ya sé que esto no está de moda, hoy, que vivimos en un tiempo sumido en las ideologías regionalistas, localistas, o incluso nacionalistas e independentistas, a la hora de buscar los orígenes de un topónimo como el de nuestra villa estaría mejor si encontrásemos uno anterior a los romanos, celta si puede ser, o, si fuese posible, anterior incluso a los celtas, pero no latino. Porque los romanos, "que no aportaron nada" (ni siquiera el idioma parece ser), no fueron más que unos invasores, colonizadores o conquistadores y, por supuesto, opresores que anularon, invalidaron, abolieron o liquidaron toda la cultura prerromana que era la única capaz de expresar la verdadera esencia del terruño. Esto, evidentemente lo digo con ironía, pero no es una broma, es una ideología historiográfica muy potente que ha llenado y está llenando muchas páginas de revistas especializadas de investigaciones históricas locales, que sí estaría bien si no fuesen localistas, regionalistas o nacionalistas, en definitiva, historias idiopáticas, es decir, idiotas (dicho sea en sentido etimológico -particular-) enfermas de la ideología del momento que vive la historiografía española mediatizada por una política miope.

  6. Sexta hipótesis: que "mor" provenga del latín "mora, -ae" que significa mora, el fruto de la zarzamora, y que por lo tanto Villademor haya sido un lugar en el que habría habido muchos arbustos de este tipo. No parece que esto sea lo más probable y no porque en nuestra tierra no se pueden producir moras, que en efecto las hay y en abundancia, sino porque de ese vocablo se hubiesen derivado con más probabilidad otros términos como: Moreda, Morea, Moran, Moral, Morales, que son todos ellos topónimos que indican que esos lugares están llenos de zarzamoras.

  7. La última hipótesis, la séptima, la reservamos para el final porque es la única que puede ser confirmada por documentos históricos como veremos inmediatamente. Se trata de considerar que el término "VILLADEMOR" es un antroponímico y que proviene de "Villa+de+Amor", siendo "Amor" un nombre propio que después por afáresis (es decir por la pérdida del fonema inicial) termina dando "mor". No es ésta una derivación extraña en castellano. El mismo caso lo encontramos en expresiones como: "por mor de...", como cuando se dice: "por mor de la justicia" (por amor a la justicia). Ahora bien, ¿el nombre propio de quién? Eso es lo que sería interesante descubrir. De un antiguo romano (ya cristianizado quizá), de un judío singular o quizá de un mozárabe. Lo primero no lo podemos descartar por lo de "Villa-...". Aunque, a decir verdad, es muy posible que el recurso de nombrar los asentamientos rurales con el prefijo "villa-" quizá ya se hubiese generalizado durante la Edad Media y no hiciese falta retrasar al mundo romano el primer asentamiento en Villademor. No conocemos pruebas arqueológicas de ello. Ni sabemos cuándo se empieza a utilizar el recurso de poner "Villa-" en los asentamientos medievales (habría que investigarlo). Tampoco es descartable que "Amor" fuese el nombre de un judío. De hecho tanto en Villamañan como en Coyança hubo juderías. "Manann", por otra parte, bien podría ser el nombre de un mozárabe, como el de "Amor", ¿por qué no? Eso es lo que habría que investigar porque creo recordar haber leído en alguna parte que ya en época de Ordoño I (821-866) y Alfonso III (866-910) estas tierras se repoblaron con mozárabes. Y no en vano tenemos muchos pueblos cercanos con nombres que podrían dar testimonio de aquel su primer colono: Manann (Villamañán) Ben-Amariel (Benamariel) al-Qaddâf (Algadefe) Ben-Azolve (¿si es que se escribe así? (Benazolbe), etc. Recordemos que "mozárabe", llaman los historiadores (a partir del XIX) a los cristianos que vivían en territorio musulmán. En cualquier caso, fuese del origen que fuese, mozárabe, cristiano o judío, el nombre de nuestro pueblo proviene de un nombre propio y bien podría ser cualquiera de estos: Amor o Maurus (del latín) (esta posibilidad se explora en el libro de GAGO PÉREZ, Bernardino; Toponimia del municipio de Valencia de Don Juan (Coyanza) y su comarca, Ed. Ayuntamiento de Valencia de Don Juan, 1999, p. 119) o incluso Amour (del árabe). En cualquier caso estamos convencidos que "-mor" es un atroponímico.

    Esta es, pues, como habíamos afirmado, la única hipótesis que puede ser confirmada apoyándonos en documentos históricos. Así entonces "VILLADEMOR" es Villa de Amor, siendo "Amor" un nombre propio de persona. Y es así porque así se cita en el Testamento de Ramiro, rey de Asturias: "Villam de Amor". Por cierto, por si alguien quisiera confirmarlo, no hay que confundir este Ramiro ( 929), hijo (posiblemente ilegítimo) de Alfosnso III el Magno (852-910), con Ramiro I (790-850) hijo de Bermudo I el Diácono. Ramiro, auque aquí en este documento se dice que es "rey de los Astures", en realidad nunca fue rey o si lo fue lo fue sin territorio. Se le conoce como el infante Ramiro o como Ramiro Alfonsez. Vid. la 3ª imagen de éstas.

 

 

 

Estos son los  mismos documentos que los de arriba pero en color original.

Fuente: FLOREZ, E.; España Sagrada (tomo 73, sec. 14, p. 350 y ss.).

 

 

 

Sobre el gentilicio que debe usarse para los naturales de Villademor

   

   En los siete supuestos que recogemos en la etimología aparece expuesto el infijo "de", razón por la cual no parece adecuado hacer el gentilicio como acostumbran a hacer algunos (véase: R. Gutiérrez Álvarez): villamorense, porque villamorenses son los de Villamor de los Escuderos, o los de Villamor de Cadozos, los de Villamor de la Ladre, pueblos todos ellos de la provincia de Zamora y otros pueblos como Villamor de Órbigo (León), etc.. Es decir, "villamorense" es un término ya ocupado de tal modo que si alguien hace mención a los villamorenses se estaría refiriendo a los originarios de esos pueblos mencionados.

    Por otra parte el gentilicio no puede ser "villamorejo", como acostumbra a usarse en los pueblos limítrofes, sobre todo en Toral de los Guzmanes. Y decimos eso sin perjuicio de que, en efecto, se puedan formar gentilicios con el sufijo "-ejo". Pero la formación en "-ejo", además de acortar el sustantivo eliminando el infijo "-de-" (por lo que en todo caso sería "villademorejo") añade un valor diminutivo y sobre todo despectivo a todos los sustantivos o adjetivos a los que aplica (diablejo, pulpejo) y aunque en algunas palabras no se conserva tal sentido (complejo, hollejo, conejo, viejo...) en ningún caso se forman los gentilicios así, si no es, claro está, con el ánimo de menospreciar o desfavorecer a aquel a quien se le aplique tal supuesto gentilicio. Es más bien un gentilicio de rivalidad. Por la misma razón por la que nos llaman vilamorejos llamamos nosotros a los de Toral, toralejos, por la rivalidad histórica de los pueblos. Pero, sin embargo, a los de San Millán no les llamamos samillanejos y mucho menos a los de Valencia, valencianejos.

   Es por todas estas razones por las que proponemos el gentilicio "villademorense", que parece más respetuoso, más eufónico, más académico, aunque sea ligeramente más largo. "Villademorano", que también podría ser, parece que tampoco suena bien. En todo caso consideramos que debe incluir el infijo "-de-" por lo expuesto con anterioridad.

 

 
 
 

LEGAJOS PARA LA HISTORIA DE VILLADEMOR

 
   En julio de 2014 el Ayuntamiento de Villademor organizó una exposición antológica con los más importantes y representativos documentos que este municipio conserva de su prolongada historia. Fruto de aquella exposición son estas fotografías, no de muy buena calidad todo hay que decirlo, que aquí presento por orden cronológico. En la exposición creo que no estaban por ese orden. La leyenda que figura al lado no es mía, es la que figuraba en la exposición:

 

 

AÑO 1438

"DOCUMENTO MÁS ANTIGUO DEL QUE SE DISPONE. Pleito y sentencia con Toral, sobre la huerga y los fitos."

AÑO 1438

"DOCUMENTO MÁS ANTIGUO DEL QUE SE DISPONE. Pleito y sentencia con Toral, sobre la huerga y los fitos." (Reproducción parcial)

AÑOS: 1505-1525

"Real Carta Ejecutoria sobre el pleito con el Conde de Luna, sobre el dominio de pastos del despoblado de Negrillos"

AÑO 1510

"Pleito con Valencia sobre la Tabla de Arriba, ganado por Villademor".

AÑO 1566

“Pleito entre el concejo de Villademor y la condesa de Valencia por el que el Rey ordena a ésta que devuelva a los vecinos de Villademor el importe de los impuestos que les ha cobrado de más en los derechos de martiniega y alcabalas.”

AÑO 1569

"Foro perpétuo de las eras y huergas negociado entre Villademor y la Encomienda de Destriana."

AÑO 1577

"Problemas sobre límites entre Villademor, San Millán y Valencia de D. Juan a causa de las rejas vueltas o comunidades de pasto."

AÑO 1579

"Ordenanzas del concejo de Villademor. SON LAS MÁS ANTUGUAS DE LA PROVINCIA DE LEÓN. Una ordenanza era una especie de constitución concejil que se apoyaba en el Dercho Consuetudinario Leonés. Se pasan por escrito a partir del siglo XVI."

AÑO 1639

"Pleito por impago de deudas a su tutor."

AÑO 1640

AÑO 1661

"Exención e independencia de Villademor del condado y jurisdicción de Valencia. Trámites para hacer a Villademor villa de por sí, con jurisdicción civil y criminal, separada de Valencia, excepto que el duque seguía cobrando las alcabalas."

AÑO 1661

"Exención e independencia de Villademor del condado y jurisdicción de Valencia. Trámites para hacer a Villademor villa de por sí, con jurisdicción civil y criminal, separada de Valencia, excepto que el duque seguía cobrando las alcabalas."

AÑO 1665

"Requirimiento para el pago del puente de Guardo (Palencia)."

AÑO 1666

"Cuentas de Villademor de ese año, con resguardos de los gastos."

AÑO 1678

"Pleito con Valencia sobre el derecho a pastar con sus rebaños en el término de Las Grajeras, y sentencia a favor de Villademor."

AÑO 1681

Reales ejecutorias del pleito con Valencia sobre poder pastar Villademor con sus animales el las Tablas de Arriba y de Abajo."

AÑO 1690

"Queja del Ayuntamiento de San Millán contra Villademor por el exceso de corta de leña en su término."

AÑO 1694

"Real provisión por el que los alcaldes de Villademor eran nombrados por el Rey, en lugar de por el señor de Valencia."

SIGLO XVII

"Temas relacionados con las propiedades de las fundaciones y capellanías de la iglesia de Villademor."

AÑO 1707

"Reparto entre los vecinos de Villademor para el pago de 15 soldados de la milicia."

AÑO 1710

"La Cancillería interviene en el pleito entre villademor y Toral por pastos, aprovechamientos y penas."

AÑO 1710

"Real Ejecutoria de Felipe V sobre la compra por Villademor de los oficios de mojonero, del cuarto del fiel medidor, etc."

AÑO 1734

"Quebra" de la cantina de Toral. Ejecuciones y cárcel para vecinos de Villademor."

AÑO 1775

"Reglamento sobre los bienes de propios de Villademor."

AÑO 1792

"Real Provisión sobre la imposición de penas de los pastos de las viñas por el Rel Consejo de Castilla."

 

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